Preparamos a nuestros hijos para los aplausos, no para las equivocaciones

«No quiero dar una imagen de madre perfecta a mis hijos; no quiero que ellos me vean como una mujer inquebrantable. ¿Por qué? Porque cuando pasen los años y ellos salgan ahí fuera, al mundo real, y tengan su primera caída, su primer fracaso, no quiero que se vengan abajo pensando: ‘Qué decepción. Mi madre aquí nunca se hubiese caído, porque mi madre era perfecta». No escribo más, porque el video lo dice todo.

Fuente: elpais.com (BBVA Aprendemos juntos)

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